martes, 29 de marzo de 2011

CAMBIOS EN LA CÚPULA DE LA POLICÍA METROPOLITANA


Ex jefes de la Federal serían incorporados en los puestos de mando de la Metropolitana. El ex jefe de custodios de Duhalde, Ricardo Pedace, podría ocupar una superintendencia clave. La subjefatura de la PM sería para Miguel Ciancio.


En silencio y sin ruido mediático, la Policía Metropolitana (PM) vive en su seno importantes cambios en su cúpula que definirán el futuro cercano. Al igual que su hermana mayor, la Policía Federal, y para ser más precisos a causa y como coletazo de las purgas que se llevan a cabo en esa fuerza, se están por producir importantes reacomodamientos en la policía porteña, que tienen a ex poderosos comisarios de la Federal como protagonistas .
Apenas asumió, Garré se cargó a quien hasta el momento comandaba la fuerza: el ex comisario general Néstor Valleca. Con Valleca, entonces, cayeron en desgracia los 13 superintendentes de la Federal, pero también importantes comisarios mayores que respondían al jefe saliente de los azules. Entre los desplazados se encuentra el ex comisario mayor Ricardo Pedace, que pasó por varias comisarías y circunscripciones para luego llegar a la Coordinación General Foros Participativos para la Optimización de los Servicios Policiales, luego fue designado al frente de la Dirección General de Medios de Comunicación de la Policía y su último destino fue como secretario general de la fuerza. Pedace es considerado uno de los hombres más influyentes de la PF, que además goza de importantes relaciones políticas con el duhaldismo. El ex comisario mayor fue jefe de la custodia personal de Eduardo Duhalde, mientras éste ocupó la Presidencia de la Nación, entre 2002 y 2003, y cultivó una excelente relación con el por entonces ministro del Interior, Miguel Ángel Toma, y con quien fue su segundo en la función pública, el hoy jefe del bloque de Propuesta Republicana (PRO) en la Legislatura porteña, Cristian Ritondo. Por el contrario, Pedace mantiene una pésima relación con el kirchnerismo. El motivo del cortocircuito se originó durante los primeros meses de la Presidencia de Néstor Kirchner, ya que cuando asumió el santacruceño, el 25 de mayo de 2003, el comisario seguía a cargo de la custodia presidencial. Sin embargo, en septiembre de ese año era relevado de su cargo por una orden de Kirchner, quien designó en su lugar a quien era el segundo de Pedace, el subcomisario Héctor Patrignani, y dispuso también una serie de cambios radicales para su protección. La salida se produjo en malos términos, luego de que el policía concediera una entrevista a una revista periodística, Poder, en donde afirmaba: “Me preocupa la seguridad del Presidente”. Dijo al mismo tiempo que la seguridad de Kirchner se instalaba en la agenda pública como uno de los principales temas del Gobierno, debido a que el Presidente no respetaba el protocolo y ponía en riesgo su seguridad física al mezclarse con el público durante los actos oficiales. La reacción que produjo la aseveración mediática de Pedace fue lógica y previsible, ya que según las reglas de la Federal, cualquier uniformado que haga declaraciones periodísticas sin contar con la venia de las autoridades se ve en problemas, pues se le abre un sumario administrativo.
Para su incorporación a la PM sólo le falta ser dado de baja de la Federal, trámite que el comisario ya inició. La incorporación de Pedace es parte de una trascendente movida que se está gestando desde el Ministerio de Justicia y Seguridad del Gobierno de la Ciudad, a cargo de Guillermo Montenegro, que incluye significativos cambios en los puestos de mando de la fuerza que lidera Eugenio Burzaco. “Pedace sería el hombre de más jerarquía que vendría de la Federal, pero detrás de él llegarían otros ex comisarios de la institución considerados muy operativos y con cualidades de mando, que contarían con el aval del ex jefe de custodios de Duhalde”, le adelantó a este medio un alto funcionario del área de Seguridad porteña. Otros dos ex miembros de la PF que se sumarían a la Metropolitana son el comisario retirado Francisco Miglino, quien, entre otros destinos, estuvo a cargo de la División de Antecedentes y además participó en los incidentes ocurridos en la Plaza de Mayo el 20 de diciembre de 2001, que provocaron la caída del gobierno de Fernando de la Rúa, ya que era el titular de Comisaría 2ª (Perú 1050), y el también comisario retirado Norberto Velasco, quien se desempeñó, entre otras dependencias, en la Dirección de Comisarías y como subjefe del área de Drogas Peligrosas. La PM está encabezada por una Jefatura, y debajo de ella, siguiendo el orden jerárquico, se encuentran cuatro superintendencias, que están a cargo de comisarios generales, todos ellos provenientes de la Federal y con excelentes relaciones con el primer jefe de la Metropolitana, el ex comisario Jorge “el Fino” Palacios, quien los propuso para esos puestos. Con la llegada del ex diputado nacional Eugenio Burzaco a la máxima jerarquía de la fuerza, los cuatro efectivos fueron confirmados en sus puestos. De esa manera, Miguel Ciancio se hizo cargo de la Superintendencia de Policía de Seguridad y de Policía Comunal (la de mayor peso, porque maneja la calle); Carlos Kevorkian, de la Superintendencia de Investigaciones; Eduardo Martini, de la Superintendencia de Comunicaciones y Jorge Roberto Cots, de la Superintendencia de Desarrollo Policial. Debajo de las Superintendencias se ubican los Comisionados Generales y luego los Comisionados Mayores. Pero la incorporación de Pedace cambiaría la estructura de mando. “Ciancio pasaría a ser el subjefe de la PM, o sea, el segundo de Burzaco, Pedace pasaría a comandar la Superintendencia dejada vacante por Ciancio y el comisionado mayor y coordinador de Capacitación e Instrucción Policial de la fuerza, Claudio Enrique Serrano, sería el nuevo superintendente de Desarrollo Policial en lugar de Cots, quien dejaría su lugar.
Las modificaciones en la cúpula de la PM irán acompañadas con la incorporación de alrededor de 3.500 nuevos agentes, en el transcurso de este año, que se sumarán a los 1.850 efectivos actuales de la fuerza, los cuales ya se desempeñan en nueve barrios de la Capital Federal. Y se construirán, además, 15 dependencias policiales, una por Comuna. En este esquema, es fundamental contar con la participación de mandos policiales que hayan tenido experiencia en el manejo de comisarías, de operaciones de calle y en el mando de tropa a su cargo. Una vez que los nombres de los posibles capos de la PM se revelaron ahora sólo resta el nombramiento oficial.

Nota: Por Maria Esther Alvarez
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